Una respuesta breve desde Efesios 4
Efesios 4:32 relaciona el perdón con la bondad y la compasión, y lo fundamenta en el perdón de Dios en Cristo. El párrafo también habla de verdad, enojo, trabajo y palabras. Leídas juntas, estas instrucciones invitan a considerar algo más que si alguien ya dijo que lo siente.
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
El pasaje no ofrece un guion para toda relación dañada. Sí invita a una manera de tratar a las personas. Una disculpa puede formar parte de ella cuando reconoce honestamente el daño, escucha su efecto y comienza un cambio apropiado.
Lee el párrafo alrededor del versículo
En Efesios 4:25–32, la verdad sustituye a la mentira. Quien ha robado debe dejar de hacerlo, trabajar y poder compartir. Las palabras se valoran por el bien que hacen a quien escucha. Son cambios de conducta, además de cambios de expresión.
Leer el pasaje completo: Efesios 4:25–32
Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo; Ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
Este contexto importa al pensar en una disculpa. La instrucción sobre el robo es concreta, no una lista universal para todo conflicto. Sin embargo, muestra un paso de una acción dañina hacia otra distinta. Podemos preguntar cómo sería ese paso en nuestra situación real.
Reconoce tu parte sin decidir la respuesta ajena
Imagina que desestimaste una preocupación en una conversación familiar. Decir que lamentas que la otra persona se haya molestado deja sin nombrar tu conducta. Puedes explicar lo que hiciste, reconocer por qué dolió y preguntar si comprendiste su preocupación. Son ejemplos de comunicación cotidiana, no citas del pasaje.
Mantén la explicación proporcionada. Los antecedentes aclaran lo ocurrido, pero también pueden convertirse en un argumento largo para que la otra persona deje de sentirse herida. Escucha antes de añadir otra explicación. Tal vez el efecto de tus palabras fue distinto de tu intención.
- Nombra la acción de la que eres responsable.
- Escucha lo que la otra persona necesita que comprendas.
- Ofrece un cambio o una reparación concreta que corresponda a esa acción.
Dale una forma concreta a la reparación
Reparar puede significar corregir una afirmación falsa, devolver algo, respetar un límite acordado o cambiar la próxima conversación. Elige una acción que puedas cumplir. Una promesa impresionante ayuda menos que un paso modesto que realmente puedes dar.
Perdón, reconciliación y recuperación de la confianza están relacionados, pero describen cosas distintas. No uses el versículo para exigir acceso inmediato a alguien ni para decidir cuándo debe sentirse seguro contigo. La confianza depende de lo que ocurre con el tiempo. La bondad también puede respetar el espacio que otra persona necesita.
Una pregunta para hoy
Vuelve a Efesios 4:25–32 antes de dar la conversación por terminada en tu mente. Pregunta qué instrucción se relaciona con tu parte: hablar con verdad, usar palabras útiles, abandonar la malicia o actuar con bondad. Empieza por allí, sin usar el pasaje para evaluar a la otra persona.
Reina-Valera 1909 · Dominio público · Condiciones


